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  • JordiVila

¿Cómo hubiera sido?

No soy un ser aislado. Soy el resultado de la unión de elementos más pequeños y, a su vez, formo parte de algo mayor y ese algo, a su vez, forma parte de otra estructura y esta de otra, ad infinitum. Al final todo está conectado, interrelacionado, tal y como se puede ver en este vídeo.


Hace unos días finalizaba una clase de Coaching sistémico en la que habíamos estado explorando esos vínculos entre las cosas, las personas y los tiempos y pensé que sería buena idea dejar a los asistentes con una pregunta sencilla: ¿cómo hubieran sido las cosas si no hubierais estado?


Una pregunta sencilla generó un impacto con tantas repercusiones como participantes en la sala. A algunas personas se les humedecieron los ojos, mientras que otras se quedaron pensativas. Todas, sin embargo, expresaban en silencio su reacción a la pregunta. La cuestión, ciertamente, es irreal porque, al existir, por el solo hecho de ser y estar en el mundo ya tengo un impacto en mi entorno.


Luego me vino a la cabeza la película “Qué bello es vivir” (Frank Capra, 1946) que nos muestra el impacto que cada uno de nosotros tenemos en nuestro entorno… y más allá, porque también influimos, aunque sea de un modo inconsciente.


Párate a pensar por un momento como sería el mundo sin tu presencia. Aunque pienses que no has contribuido en exceso al bienestar común, pregúntate: ¿qué es lo que cambiaría? ¿Qué personas quedarían afectadas? Aunque en ocasiones pudiera parecer lo contrario, la contribución de cada persona es importante para otras muchas y, del mismo modo, el hecho de no haber conocido a alguien en nuestra vida habría supuesto que todo cambiara.


¿Cuál sería la consecuencia de que no hubieras nacido?

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